El origen de la Cruz Roja

Esta entidad de socorro médico es una filial de la Cruz Roja Internacional, constituida a raíz de los trabajos del filántropo suizo Juan Enrique Dunant. Durante la guerra de Crimea, Dunant fue testigo de la obra de bien que realizaba la notable enfermera Florence Nightingale, y concibió la idea de mejorar los servicios de asistencia a los heridos en el campo de batalla.

En la guerra de Italia (1859), su proyecto tomó forma, y en el Congreso de Ginebra de 1864 quedó fundada la Cruz Roja Internacional. A través de todas sus filiales en todas partes del mundo, esta institución ha extendido su campo de actividades interviniendo en casos de catástrofes públicas (terremotos, epidemias, incendios, inundaciones, etc.).

Por las nobles características de su obra, que no reconoce fronteras étnicas ni ideológicas, la Cruz Roja merece el reconocimiento y la adhesión de toda la humanidad.

Hay personas que no pueden vivir si no es haciendo el bien. Su vida es un perpetuo sacrificio. Gracias a ellas la humanidad no pierde las esperanzas de que, alguna vez, todos los hombres puedan vivir en armonía y en paz. Florencia Nightingale (1828-1910) pertenecía a esa estirpe de seres.

Era una muchacha inglesa que tuvo la valentía, para su épca, de pensar en la independencia de la mujer. Quiso hacerse enfermera y lo logró, a pesar de todos los contratiempos que tuvo que soportar. Durante la guerra de Crimea (1854-1856) reunió a treinta y ocho mujeres que sabían algo de enfermería práctica y desarrolló una tarea gigantesca atendiendo a los heridos. Por la noche recorría, con una lámpara en la mano, las salas donde yacían los soldados. Esa lámpara se convirtió en su emblema.

Después, gracias a su tenacidad, fundó una escuela de enfermeras. Su obra dio origen a una reforma humanitaria de excepcional trascendencia: La fundación de la Cruz Roja. Esta se debió a Enrique Dunant (1828-1910), quien horrorizado al ver cómo los heridos que quedaban en los campos de batalla no recibían atención alguna, pensó en la creación de una institución que protegiese sus vidas.

En 1863 catorce naciones se reunieron en Ginebra y resolvieron que el herido, el médico, y la enfermera serían considerados, en adelante, como neutrales y que el hospital sería un santuario. Se eligió un emblema: La bandera suiza con los colores invertidos: Cruz Roja sobre campo blanco.

Donde quiera que veamos una enfermera de la Cruz Roja, no nos olvidemos que ella también, como la heroica Florencia Nightingale, “lleva su lámpara”.

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